Para los padres, el cumplir el mandamiento de Cristo de hacer discípulos por todas las naciones comienza en el hogar—con sus hijos. De hecho, pocas experiencias traen mayor gozo a los padres cristianos que el ver a sus hijos venir a Cristo.
El proceso de evangelización de los hijos, sin embargo, puede llegar a ser una tarea abrumadora. Para muchos padres, las preguntas son tan prácticas como desconcertantes: ¿Cómo debería de presentar el evangelio a mis hijos? ¿Cuál es la mejor forma de hacerlo? ¿Cómo sé si lo estoy haciendo bien? Las dificultades, tanto reales como imaginarias, intimidan virtualmente a cada padre que considera su responsabilidad.
Por una parte, existe el peligro de llevar a los hijos a pensar que son salvos cuando en realidad no lo son. Por otro lado, existe el riesgo de desanimar a aquellos que expresan un deseo genuino de seguir a Cristo.
Por lo tanto, ¿cómo deberíamos evangelizar a nuestros hijos? La respuesta no es fácil, pero se puede comenzar reconociendo y evitando algunos de los errores comunes que se dan en el evangelismo de niños. Errores comunes al evangelizar a los hijos Simplificar demasiado el evangelio de Cristo Debido a que la comprensión de un niño está menos desarrollada que la de un adulto, la tentación para muchos padres es simplificar demasiado el mensaje del evangelio cuando les hablan a sus hijos. Algunas veces estos métodos de evangelización programados para niños, que a menudo abrevian el evangelio, minimizan las demandas del evangelio, o simplemente dejan a un lado aspectos claves del mismo.
